The one with the silver dress

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Había dado estas fotos por perdidas. Este look lo usé para la fiesta de Mac x Jeremy Scott una noche que hacía muchisimo frío. Hicimos las fotos con Flor  y Tom antes de salir y casi fallecemos de hipotermia pero por suerte eso no se nota. 

El vestido tiene una manga asimétrica con un poco de volumen, re gaga todo pero no se ve porque hacían varios grados bajo cero y si me sacaba el abrigo me moría, aún no lo volví a usar pero a  lo mejor lo lleve en septiembre para que lo puedan apreciar mejor.



Esto no es algo que me suela poner habitualmente pero me pareció copado para  la fiesta, el vestido lo conseguí en sale por  15usd en TOPSHOP (golazo) igual que las botas y la cartera. En total gasté menos de 50 por todo, un negoción. El tapado es de Complot y me gusta aunque parezco un gorila suelto. 

La fiesta ese día fue genial, pueden ver el vlog que hice acá (disculpen la calidad del video, juro que este año me compro una cámara mejor) y disfrutr de nuestra -mi- ebriedad jaja! 









Dress // boots // bag TOPSHOP 
Tapado Complot

Justicia patriarcal

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Man vs. woman and children on a balance scale

Hoy le dieron cadena perpetua a Nahir Galarza. Una chica de 19 años que fue condenada porque mató a su novio, Fernando Pastorizzo. Se la procesó, enjuició y sentenció en seis meses. Su sentencia, histórica porque es la primer mujer de esa edad en tener la pena máxima, fue transmitida en vivo por YouTube. 
En una búsqueda rápida en google noticias, su nombre tiene -en seis meses- 975,000 resultados mientras que buscando Sebastián Wagner, el femicida de Micaela García apenas salen 137,000 resultados. 
De Nahir supimos todo lo que se pudo saber. Se leyeron sus mensajes de texto, su diario intimo, se viralizaron sus fotos y los diarios hasta se atrevieron a mostrarla en bikini y sexualizarla.  Se supo qué iba a estudiar si terminaba en la cárcel y su cara es conocida por todos. El caso de Nahir lleva su nombre aunque no es la victima. Porque acá la victima no importa. 

En el medio, a Pablo Cuchán, quién descuartizó y quemó a su novia de 15 años en 2004 (el teniendo 25) , le dieron 17 años de prisión. Pero por su "conducta ejemplar" y por haber cumplido dos tercios de la pena, recuperó la libertad en abril del año pasado, once años después de haber quedado preso y ahora usa Tinder.  

Hace poco, salió la noticia de un juicio por violación que terminó en la nada porque "la victima era obesa y por lo tanto no le hubiese podido sacar la calza tan fácil" sí, así como leen. En España, el caso de violación en grupo conocido como "La Manada" cambió de caratula de violación a abuso porque la victima "no se mostraba lo suficientemente mal" y quedaron libres.  

A Melina la mataron y lo justificaron porque había abandonado la secundaria y era fanática de los boliches. Por otro lado, se cuestionó la veracidad del empalamiento en el caso de Lucía Perez a  pesar de que había pruebas suficientes para probarlo.  Natalia Melmann fue asesinada, torturada, violada y entregada como regalo a un policía bonaerense hace 17 años.  A pesar de que el ADN coincidió con el de la victima, el femicida sigue suelto. 

La doble moral que rige a la hora de juzgar por lo mismo a hombres y mujeres es tan evidente que Clarín se atrevió a titular " Angelical para algunos, diabólica para otros, atractiva para la mayoría" porque es joven, linda, rubia y blanca.

A los femicidas y violadores se les tapa la cara, se los protege, se esconden los nombres hasta que son juzgados. Los cuida la policía, los medios y el estado. Los crímenes quedan impunes, caminan sueltos por la calle con completa libertad y sin remordimiento alguno de lo que hicieron porque saben, que casi siempre, la justicia está de su lado. Porque somos putas, atorrantas y nos buscamos todo lo que nos hacen. La indignación vale más y la justicia es más eficiente cuando quien mata es atractivo y tiene lindas fotos en instagram, o eso parece. Cuando a Nahir se la condenó en seis meses, la mayoría de las denuncias de violencia de género tardan años en llegar a la justicia y en muchos casos, termina siendo tarde con la mujer ya muerta.
Este es un caso sin precedentes sin duda, nadie dice que no tenga que pagar por lo que hizo pero no se mide con la misma vara. Entonces, ¿Qué tenemos que hacer? Mientras una mujer muere cada veinte horas en Argentina, las denuncias no son tomadas, las perimetrales son ignoradas y se nos trata de exageradas y violentas, la justicia patriarcal opera sin que le tiemble el pulso. 

The one with the NYPD

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Finalmente, el último look de NYFW. Ese día teníamos  dos fiestas así que elegí este vestido de TopShop negro con lunares en terciopelo que  me encanta porque tiene manga princesa, un corte en el pecho muy interesante y la falda irregular. Me suelen gustar mucho los vestidos de manga larga pero tengo pocos. Este se ganó un lugar en mi corazón (y además estaba en rebajas!) 

Lo combiné con un tapado de leopardo y botas bucaneras -también de TopShop-  porque ese día hacía mucho mucho frío a pesar de que fuimos en auto a todos lados, cuando hicimos las fotos casi morimos de hipotermia. 



Con esto se terminan los looks de Fashion Week, finalmente! Espero que hayan disfrutado y se hayan inspirado al menos. En septiembre vuelvo y me gustaría saber qué quieren ver así lo planifico con tiempo. 

Estoy medio en un limbo con el blog y quiero cambiar un par de cosas pero no quería dejar de postear estas fotos que sacó Tom el novio de Flor  ya que quedaron super. 


Vestido: TopShop 
Botas: TopShop 
Tapado: Romwe 

Crónica de una vigilia anunciada

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Escribo esto con varias horas de desvelo encima. Con frío, los ojos cansados y el corazón explotado de felicidad.  Las palabras no me alcanzan y me desbordan porque no sé por dónde empezar. Tengo tanto que decir que me quema en la lengua.
Empecé el miércoles temprano, viendo el debate de cerca, intentando tratar de enfocarme en el trabajo pero era muy difícil. Los días previos no podía pensar en otra cosa, con mis amigas hablábamos de que estábamos monotemáticas, ansiosas, nerviosas y preocupadas. Una gran mezcla de sentimientos enorme nos abrazaba y nos hacía perder el sueño. Ese día estuve pendiente de lo que los y las diputadas iban diciendo, siguiendo el conteo, voto a voto a ver si íbamos perdiendo o ganando. A la tarde me preparé para ir. Durante la  mañana estuvieron circulando folletos que decían qué hacer en caso de qué nos detengan, en caso de represión, números a quién llamar y lugares para refugiarse si todo salía mal.  Es muy fuerte que tengamos que saber esas cosas y más que las  tengamos en consideración porque aún, sabiendo que estamos reclamando algo que es nuestro, hay gente que se opone.  Como si darle derechos a unxs, quitara los de otrxs.
Preparé la mochila con todo lo que podía necesitar sabiendo que no iba a pasar la noche en casa y que se pronosticaba ser la más fría del año. Empaqué un termo con té caliente, una manta, comida, sopa instantánea, vasos, medicamentos. Dejé anotados mi número de documento y teléfonos a quién llamar por si me pasaba algo y me fui. 
El subte estaba lleno de otras mujeres que iban para congreso, con sus pañuelos  verdes, sus caras pintadas y la mirada llena de ilusión. Otros nos miraban con recelo sin emitir palabra. Bajé, y caminé hasta dónde me encontré con mis amigxs. Las calles estaban repletas, casi no se podía caminar y cada minuto que pasaba traía más  y más personas a  la  marcha. Sobre avenida Rivadavia se habían puesto algunas carpas de la campaña para cargar celulares, comer y abrigarse y pantallas gigantes para seguir la sesión de cerca.  
Las horas pasaban y se escuchaban cantitos, gritos, bombos y festejos. Eramos muchxs. Muchas chicas jóvenes, muchas familias, adolescentes con uniformes de colegio que a pesar de tener insignias religiosas en los buzos, iban en grupo con el pañuelo en sus cuellos o atado en el pelo. 
La conquista de derechos no es fácil. Cuesta, es un proceso a veces doloroso pero con la mayor satisfacción cuando ese derecho se consigue.  Yo soy una persona que tiene valores sociales muy marcados y que tiene la lucha muy arraigada. Desde siempre voy a marchas, no solo me encantan sino que las considero fundamentales en la consagración de los pueblos. 
Pero esto, esto fue otra cosa. 
Fogatas en la calle como barricadas de la Francia de los miserables. Se olía la revolución en el aire y no exagero. Las calles eran nuestras, tan nuestras como nunca antes. Ahí eramos todxs hermanxs, estábamos por lo mismo, por lo que era nuestro por el simple hecho de existir. 
Verán, el tema del aborto es complicado. Hay muchos argumentos religiosos y morales que muchas veces, nos ciegan al ver lo que realmente importa. No es fácil pasar por eso, no creo realmente que nadie lo quiera hacer y vaya feliz a una clínica clandestina o a una sala privada. Pero pasa. Pasa desde siempre y va a seguir pasando porque cuando querés algo, por más de que te digan que no, si el deseo es profundo y persiste, es más fuerte que todo lo otro. 



Buscamos ser soberanas de nuestros propios cuerpos. Ser libres y poder controlar nuestras vidas sin represarías ni el miedo a morir. Ese es el problema. Que las personas que abortan en situaciones clandestinas, se mueren y el estado está ausente. No es aborto si o aborto no, es una solución legal a un  problema que existe y que va a seguir existiendo si no se hace algo. No legalizarlo es mantener el status quo porque quienes abortan, no lo van a dejar de hacer. Es así de simple. Nadie obliga a nadie hacer lo que no quiera y justamente por eso, no podemos obligar a otrxs a pasar por un embarazo o tener un hijx que no desea. La maternidad debe siempre, ser deseada antes que cualquier cosa. 
Estuvimos despiertxs toda la noche, escuchando lo que los y  las legisladoras tenían para decir, llorando con algunos discursos, puteando a otros que nos comparaban con perros o marsupiales, nefastos los que dijeron que nunca podríamos ser dueñas de nuestros cuerpos. Contábamos voto a voto, uno arriba, dos abajo, empatados. Hay que llamar al presidente, decían en twitter. La tensión era palpable pero los ánimos no decaían.  
Las horas seguían pasando y anunciaron que la votación iba a ser a la mañana cuando se esperaba mucho antes pero después de veinte horas de debate ininterrumpido la votación estaba lista y se preveía que se iba a dar.  La plaza congreso se llenó de vuelta y todxs lxs que se habían ido volvieron para seguir bancando los trapos. Tenía que salir. Un millón de personas habían estado el día anterior soportando el viento, el frío y la amenaza de lluvia. Un millón de personas pidiendo por el aborto legal. 
Se hizo silencio. Bajaron las  banderas. Hubo una pausa y finalmente pasó. Todxs gritamos, lloramos, nos abrazamos con quién teníamos al lado. Empezamos a cantar, con lágrimas en los ojos porque lo habíamos conseguido. Aún queda mucho por hacer y todavía falta ganar el senado pero esto ya fue un paso histórico y nosotrxs fuimos parte.  
Que nunca les digan que la lucha no sirve, que no les digan que hacerse escuchar es en vano, que no ganamos nada. Conseguimos mucho más que una media sanción, logramos unidad, consenso, esperanza, un poco más de justicia. Es una victoria para los colectivos de mujeres que vienen trabajando hace años para que seamos un poco más libres y a ellas les agradezco profundamente. Hoy abrazo esta causa como propia y me la pongo al hombro militando y ocupando todos los espacios que puedo, aprovechando que yo sí puedo hablar porque hay muchas otras que murieron y ya no pueden. Hablen, griten, lloren y peleen por lo que creen justo, siempre. 
Creo que tarde o temprano vamos a conseguirlo y esta hermosa marea verde que inunda el país, llegará a todo el continente. Compañerxs, hermanxs, amigxs, esto es una revolución. Es nuestro momento. Somos parte de algo tan tan grande y tan importante que quedará en los libros que estudiarán las generaciones en el futuro, generaciones que van a tener lo que nosotrxs no tuvimos. Si no es hoy, será eventualmente pero será. Vamos por todo, será ley. 

The one with the brown boots

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Finalmente hace frío por lo que este look está vigente aunque sea de febrero.  Es casi el último look que tengo para mostrarles de NYFW y aunque pasaron cuatro meses todavía sirve.  Me encanta porque si bien son elementos que en sí mismos uso siempre, su combinación fue algo bastante por fuera de mi zona de confort.  
Probar algo nuevo era uno de mis metas en cuanto a armado de outfits se refiere y creo que el resultado es bastante bueno.  



Para usar prendas holgadas en la parte de arriba, lo recomendable es combinarlas con otras más ajustadas en la parte de abajo para balancear.  Usé por primera vez las botas arriba de los pantalones, algo que nunca había hecho porque soy muy bajita y eso tiende a acortarme más pero me animé y me gustó cómo quedó. 




 El maquillaje y los accesorios son mi parte favorita de todo el conjunto porque creo que el color de los lentes juega muy bien con el de los labios. En resumen, no se si el outfit es algo que volvería a usar, al menos no de esta forma pero siempre está bueno probar cosas diferentes y descubrir con qué nos sentimos cómodas o no.








Campera: Zara
Sweater: HM 
Pantalón: F21 
Mochila: Marc Jacobs

ph: Majo Ruiz 

Feminismo no es una mala palabra

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Quiero empezar diciendo que no nací feminista. Si bien toda la vida creí en la igualdad de género y había muchas cosas que me hacían ruido, no me definía como tal cuando era más chica. 
Mi recuerdo más antiguo de lo que ahora podemos identificar como el patriarcado, es de cuando tenía seis años y para un acto del primero de mayo tuvimos que actuar de trabajadorxs. Yo quería ser presidente porque es algo que literalmente quise desde los cuatro hasta hace no tanto pero me dijeron que no porque no había presidentes mujeres. Tuve que ser doctora ya que tenia la valijita de "Juliana doctora" y era lo más fácil. Como elegido pusieron a un chico rubio de traje a tirar billetes al final del acto. Lejos estaba eso de mi concepto de lo que hacía un presidente, pero bueno, pasó. 
Con los años aprendí lo que era tener  que "cuidarse de los varones". Nos perseguían para tocarnos la cola en plan de "la mancha" y una vez en un corso, un pibe que no conocía me metió la mano debajo de la falda para llenarme de espuma. Me siguieron hombres grandes varias veces a la salida del colegio y tuve que correr sin pensarlo mucho. Me dijeron cosas aún caminando de la mano con mi mamá y con el guardapolvo puesto. Me mostraron el miembro en la calle, etc.
La adolescencia fue obviamente peor (y tengo que agradecer que yo  la tuve fácil y no como muchisimxs otrxs chicxs). Ya saben, la típica. Que te quieran agarrar en el boliche, que te toquen sin tu permiso, que te digan de todo, comentarios polémicos de profesores y demás. 
Una tarde cuando estábamos esperando el colectivo con unas amigas para ir a Palermo, se para un tipo con el auto y la ventanilla baja para mirarnos mientras se tocaba.  Otra vuelta, volviendo de bailar en Villa Gesell, un grupo de hombres adultos -y bastante más grandes de tamaño que nosotras- nos gritó forradas del otro lado de la calle durante todo el camino. Me acuerdo exactamente lo que nos dijeron pero no lo voy a repetir ahora. Me acuerdo el tono de su voz y de la bronca y repugnancia que me dio. Me han dicho que no en algunos trabajos con la excusa de que "no están contratando mujeres porque se embarazan", me han insinuado que yo al ser mujer, la tengo fácil porque coqueteo un poco y listo. Me quisieron tocar y luego me llamaron histérica por decir que no. Fui muy trola, muy santa, hermosa y horrible al minuto. Me dijeron gorda y también anoréxica. Que me pinto mucho, que me pinto poco. Ya ni recuerdo cuantos "¿así vas a salir a la calle?" o "¿pero vos que tenías puesto?" me dijeron porque en un punto dejé de escuchar.


Sé que todo esto es moneda corriente y nos pasa todos los días. Tengo que caminar con las llaves en la mano, mirando para atrás y con el corazón latiendo a mil por hora cada vez que vuelvo a mi casa cuando está oscuro porque sé lo que pasa y lo que puede pasar. Perdí la cuenta de la cantidad de mensajes de "llegué" que mandé y me han mandado. De la cantidad de capturas de pantalla con datos de patentes, el GPS prendido o tener que inventar llamadas falsas para ir hablando con alguien en el camino por las dudas. Sé lo horrible que es escuchar que las puertas del taxi al que subiste se traban y no hay pestillo para levantar. Me he tenido que cambiar de ropa antes de salir porque no me parecía seguro ir en vestido. Un par de chatitas me acompañaba siempre en la cartera porque si iba de tacos no podía salir corriendo y guarda si usaba algo ajustado, corto, con escote o transparente.
No fue que descubrí o mejor dicho, me empecé a identificar como feminista hace relativamente poco. No es que tenía conceptos erróneos del tipo "es lo mismo que el machismo" pero simplemente, nunca me lo había planteado, no se por qué. Tengo que decirles que fue lo mejor y lo peor que me pudo pasar.

El feminismo te duele. Te duele porque comenzás a comprender cosas que antes naturalizabas y dabas por sentado como normales. Reconocés injusticias, situaciones de abuso y entendés todas las incontables veces que vos o algunx de tus amigxs fue vulneradx y no se estaba dando cuenta. 
Te duele porque sentís cada desaparición, cada muerte, cada golpe como propio y eso te va rompiendo un poco cada día. Duele cuando ves con claridad la desigualdad y las diferencias, los roles establecidos y cómo la sociedad, el sistema, los medios y todo lo demás se encarga de perpetuarlo.  Entender la violencia que sufrimos a diario y que venimos acumulando a lo largo de  los siglos es de las peores cachetadas que te puede dar la vida. Te cae todo de un momento al otro como un balde de agua fría en el más crudo de los inviernos.  Descifrar aquello que está mal en lo que pensás, en lo que sentís, en lo que te dicen, en lo que te enseñan y lo que consumimos es una porquería. Honestamente se es más feliz en la ignorancia. Cuanto más sabés, cuanto más te cae la ficha, peor la pasas. Encontrás el problema en tus amigxs, en tus padres, en tus hermanxs, en la tele, en las revistas, en la música y en vos mismx.  Te enoja, te frustra, te saca de tus casillas y te dan ganas de prender fuego cosas. Literalmente prender fuego cosas. Porque cuando comprendés realmente, cuando empezás a prestar atención al porqué de cada palabra, de cada acción, de cada gesto, ahí es cuando hacés el clic. Y créanme que no es divertido. Pelar cada capa de la cebolla que es el sistema en el que crecemos, hace llorar hasta alx más fuerte. Son lágrimas de impotencia y de ira. Por todo lo que alguna vez te hicieron, por cada "bebé" que te susurraron al oído en la calle, por cada apoyada en el subte, cada momento de auto-represión por "cuestiones de seguridad" desde no darle la mano a alguien que querés hasta no ponerte lo que te  pinta porque capaz no volvés a casa.


Yo era de las que decía que una piba era una trola por ponerse una falda corta. Que el aborto tenía que ser nada más en caso de violación porque si cogiste y quedaste embarazada, problema tuyo y te tenés que joder. Yo miraba mal a otras por no depilarse y me jactaba de los comentarios que los pibes hacían de mí y de mi cuerpo aún si no lo pedía. Lo pienso ahora y me muero del asco y la vergüenza pero es algo que tengo que admitir y que todxs tienen que saber porque es importante reconocer nuestros errores.  Esa es la única forma de crecer. 
El feminismo me mostró que todo eso estaba mal, que otras tantas cosas estaban aún peor y que yo estaba increíblemente equivocada y si hay algo que no me gusta, es no tener razón.  El feminismo te lastima, te rompe el ego y destruye lo que tenías construido y eso molesta, es incómodo pero tan, tan necesario. 
Estamos programadxs para pensar y actuar de manera funcional al sistema. A vernos de una forma, a hablar de una forma y a no cuestionar lo que nos es impuesto. Cuando el mundo de ilusiones y fantasías que habías logrado formar para no sufrir se cae, no queda otra que empezar de nuevo. Y eso es lo que en muchas formas, hace el feminismo. Tira tus paredes, las que te obligaron a construir a tus expensas, para ayudarte a levantar unas nuevas. Te saca la venda de los ojos. Va limpiando el odio, los celos y el resentimiento que te inculcan a tenerle a otras mujeres. A reconocer otras identidades y correrte de tu centro. Pasan de ser competencia a ser hermanxs. No digo que tenga todo hecho o superado, este es un proceso que no creo que termine nunca.
Claro que la coyuntura es importante. Vimos cómo revistas que antes publicaban notas como "la mejor dieta para vos" ahora son body positive y abrazan todas las corporalidades e identidades. Cómo se repudian los titulares y notas de doble moral y cómo va de a poco, aumentando todos los tipos de representación. Las marchas fueron clave y creo que en algún punto, los femicidios con saña y  gran violencia también porque ese dolor se hizo motor. Ví como amigxs míxs que hace unos años hubiesen mirado con asco las protestas, ahora marchan conmigo codo a codo. Cada evolución es muy personal, tiene que ver con las experiencias de cada unx y no hay un tiempo "correcto" para abrazar la lucha. Nada más sucede y ya. Un día te levantás y comprendés que Feminismo no es una mala palabra.


El feminismo es de lo mejor que me pasó. Me hizo conectar con otrxs y conmigo misma de maneras que nunca hubiese pensado. Me hizo conocer gente nueva y quitar lo tóxico. Aprendí y sigo aprendiendo todo el tiempo. Construyo y deconstruyo. Incorporo algo nuevo todos los días, soy más tolerante, más humilde, más curiosa y con los ojos más abiertos.  Me dio lugar para reconocer mis privilegios y usarlos en favor de aquellxs que no los tienen. Me hizo entender otras realidades y empatizar con distintas experiencias. Es un desarrollo y un cambio constante. Por momentos es complicado, frustrante y exaspera. Algunas cosas no las lográs procesar y otras te pasan por arriba como un camión.  El tiempo pasa o muy rápido o extremadamente lento. 
Pasé de tener miedo, a tener bronca y transformar todo eso en una llama que me abriga y me impulsa a querer cambiar el mundo, hacerlo un lugar más justo. Cada día que pasa siento que damos un paso más y aunque a veces desandamos el camino y me hierve la sangre al leer o escuchar las injusticias a las que somos sometidxs, tengo esperanzas de que capaz no hoy ni mañana pero algún día no muy lejano, vamos a modificar nuestra realidad. Vamos conquistando derechos y abriendo el debate a temas que antes ni hubiésemos tocado.
Si no es por nosotrxs que sea por lxs que vienen, para que tengan lo que no tuvimos y para que no sufran lo que sufrimos.  Si estás leyendo esto y aún no estás segurx de acompañarnos, no te preocupes. Vamos a seguir acá, y le vamos a dar la bienvenida a todxs lxs que se quieran sumar. Tarde o temprano va a pasar. A su tiempo. Sin apuros. Porque te juro que se va a caer. Lo vamos a tirar nosotrxs. 

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