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  • Sobre la vez que tuve una epifanía y me cambié de carrera

    Tengo este texto en borrador hace meses y la idea en la cabeza hace más tiempo aún pero por motivos que desconozco nunca lo publiqué hasta ahora. Me llegan muchos mensajes pidiendo mi consejo y creo que le puede servir a mucha gente. El blog lo empecé terminando el colegio y diez años después, siendo una mujer completamente distinta, acá estoy. Les quiero contar sobre la vez que tuve una epifanía y decidí cambiarme de carrera.

    Siento que con todo lo que está pasando, muchas personas se están replanteando su futuro, sus relaciones, si lo que hacen o estudiaron es lo que efectivamente quieren hacer por el resto de su vida y otras situaciones que se ponen en jaque cuando pasa algo de esta magnitud. En filosofía, esto se conoce como “situaciones límites”. 

    El filósofo Darío Z lo explica mucho mejor y dice que “Es una situación transpersonal que te hace realmente repensar tu propia existencia, son tiempos para la introspección. Uno vive la vida, medio atada con alambre y cuesta mucho en el cotidiano tomar decisiones tan radicales. Ahora increíblemente, en una situación que nos excede, nos pone a todos en un lugar extraordinario y fuera del orden, no fuera de lo ordinario. Acá hay algo extraordinario y cada uno sabrá qué hacer con eso. En general estas grandes situaciones límite uno no las elige, te las arrojan. Y encima nos sucede a todos, como comunidad. Es increíble lo que sucede, pero tenemos tiempo para ver qué hacemos con esto”, por eso es que me pareció un buen momento para contarles mi experiencia aunque yo no necesité de una pandemia para cambiar de rumbo. 

     



    Para tener un poco de contexto; desde que tengo uso de razón que me interesa la política, la historia y las ciencias sociales en general. De chica decía que quería ser presidente y hasta me armé campañas simuladas con mi propio partido político. Es algo que siempre quise y en mi casa nunca fue tabú, las bibliotecas están llenas de libros de distintas corrientes de pensamiento, voy a marchas y actos desde siempre con mis padres y en resumen, siempre fue un tema hablado en la familia. El primer día de clases de secundaria lo primero que hice fue meterme al centro de estudiantes y ahí me quedé todos los años de cursada como delegada de mi curso. Luego de hacer varios modelos de Naciones Unidas en el colegio me decidí por seguir relaciones exteriores y para eso había dos caminos (hay más pero en ese momento no los tenía en cuenta) Derecho y Ciencia Política. 

    Tuve un profesor que me hizo decidir por la primera aunque me gustaba más la otra pero decían que no tenía salida laboral así que cuando fue el momento de anotarme en el CBC opté por abogacía. No duré ni un cuatrimestre porque el solo hecho de pensar en tener que estudiar materias como derecho familiar por seis años hacía que me quiera morir y a la mitad del año me pasé finalmente a Política. 

    Realmente amaba la carrera, me perdía en los textos que nos daban. Disfrutaba mucho de leer todos esos autores sobre los que siempre había escuchado y los debates en clase eran muy interesantes. Con cada teórico salía elevada espiritualmente. Sin embargo, paralelamente tenía este blog que estaba creciendo. Me invitaban a eventos y hacía cosas que no iban muy en relación con lo que estudiaba. Un día (exactamente diciembre de 2014) me llega un mail diciendo que Nylon Magazine (sí, Nylon) me seguía y que querían que fuera colaboradora de la revista. Me acuerdo que bajé corriendo a contarle a mis padres porque era algo que me costaba comprender ya que, yo no me dedicaba a eso per se, no era lo que estudiaba ni tampoco algo que había considerado nunca formalmente.

    Después de Nylon escribí para otros lugares y finalmente llegó un punto en el que le ponía más amor a todo eso que estaba madurando y no a la carrera real. Me gustaba, sí, pero ya no tenía la misma pasión.  Una tarde de verano preparando un final me quedé dura mientras leía unos apuntes sin realmente prestarles atención y ahí lo supe. Habían ya pasado unos tres años y no estaba tan adelantada como debía porque eso ya no era lo mío pero no me lo podía admitir. Si quería dedicarme a eso de verdad, tenía que renunciar a lo que venía construyendo y no estaba en mis planes dejarlo. 

    Tenía miedo de 1) Haber estado toda mi vida equivocada, pensando que quería algo que nunca existió y 2) Haber perdido tanto tiempo persiguiendo al conejo incorrecto. Muchxs de mis amigxs ya se estaban recibiendo y yo pensando en empezar de cero otra vez… era algo que me revolvía el estómago.

    Tuve una crisis muy grande, me puse a llorar feo y llamé a mi mamá para decirle que sentía que eso no era para mí, que tenía que ser fiel a mi corazón, hacer lo que sentía correcto y cambiarme de carrera (muy escena de película todo pero fue real).  Obvio que tampoco quería decepcionar a nadie y con la tradición política de mi familia hacer algo en moda o “no tan serio” me daba a que podía no ser suficiente o que podía fracasar. Todos problemas que honestamente, iban a pasar igual si seguía haciendo algo que no me llenaba. Literalmente fue como salir del closet. ¿Qué iban a pensar los demás? ¿Cómo les iba a decir? ¿Era grande ya para empezar de nuevo? ¿Había estado viviendo una mentira?

    Mil y un interrogantes me volaron por la cabeza en una crisis nerviosa increíble. Así fue que decidí estudiar algo que me aportase más herramientas para complementar lo que ya hacía y me pasé a Comunicación Social y eventualmente a Periodismo, la UBA es muy teórica y yo quería algo más práctico y que me sirviera un poco también para “cortar camino” luego de todos esos años. 

    Un año antes de terminar me postulé a mi trabajo actual y primero me rechazaron por no estar recibida, pero luego mostré todas las notas ya publicadas que tenía aún sin título y me aceptaron. Mis redes en todo ese tiempo crecieron aún más y me ayudaron a conseguir trabajo, ir a cubrir Fashion Weeks en Nueva York y Londres y hasta poder ir a la Asamblea General de Naciones Unidas (algo que nunca pensé que se podía mezclar con mi rumbo actual pero que pasó). No digo esto para alardear sino para mostrar que mis inseguridades eran en cierto punto infundadas y que pude lograr lo que me propuse hacer.

    Con todo esto quiero decir que hay veces que tomar cierto tipo de decisiones asusta mucho, el futuro nos parece incierto, tenemos miedos, dudas y temores que pueden o no ser ciertos pero que en alguna oportunidad tienen que ser enfrentados. En una coyuntura con tanta inestabilidad como la actual, barajar y dar de nuevo puede parecer una locura. No recomiendo hacerlo sin algún tipo de estabilidad (porque tampoco soy kamikaze  y mis mil planetas en capricornio no me lo permiten) pero si es algo que te viene resonando en el oído hace mucho y te dan las cuentas, ya fue. 

    Cada persona tiene sus propios tiempos. Hay ciertas ideas impuestas socialmente o presiones familiares que nos juegan en contra: a esta edad hay que recibirse, a ésta mudarse solx, hay que seguir una carrera clásica o lo que sea pero no hay que compararse con el camino de lxs demás ya que las circunstancias siempre son distintas. No me arrepiento de esos años porque de todas formas aprendí, aplico mucho de ese conocimiento a lo que hago ahora, conocí gente interesante y mal que mal fue un paso más que me ayudó a llegar a donde estoy hoy. Prefiero probar algo y saber que no funcionó en lugar de vivir una vida de arrepentimientos y  de “qué hubiese pasado si”.

    Tus tiempos son tuyos, tu recorrido es tuyo y es único. No es algo lineal y está bien desandar un tramo cuando sea necesario. 

    No te reprimas de hacer algo por miedo. 

    No te compares con otras personas y no pienses que hay un tiempo determinado para empezar algo porque nunca es tarde.

    Está bien no querer lo que querías inicialmente y está bien no ser la misma persona que en un inicio pensabas que ibas a ser. 

    Ya sea cambiarse de carrera, descubrir tu sexualidad, viajar, vestirse como te gusta finalmente o teñirte el pelo de colores. Hacerte un tatuaje, abrir una cuenta de TikTok o probar un trabajo nuevo. No hay un tiempo “correcto”.  Esas reglas se crearon para romperse y hacer las tuyas propias. (De hecho hay algo que se llama Nihilismo Positivo que habla de la destrucción de todos los valores tradicionales que dotaban de sentido a la existencia, para sustituirlos por otros que inauguren un nuevo momento en la historia y creo que tiene mucho que ver con el mundo de hoy).

    Mis padres terminaron sus carreras de grandes, ya casados y con hijos porque era lo que querían hacer. Por cosas que pasaron no lo pudieron hacer antes y aún teniendo “la vida resuelta” decidieron por volver a estudiar. Tengo más amigas que empezaron una carrera y luego se cambiaron que las que terminaron la que querían hacer a los 18 años. Está también el caso de Eli o de Flor (una empezó estudiando medicina y la otra es abogada recibida pero ambas trabajan en redes o como comunicadoras) que prueban que a veces hay que tirarse a la pileta aunque te lata el corazón muy muy fuerte y tengas los ojos húmedos de lágrimas del temor. Porque no sabemos a dónde nos va a llevar la vida ni qué nos va a mostrar la ruta pero aunque parece que no, el tiempo que tenemos en este mundo es poco y no está para desperdiciarlo no siendo feliz.

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    Lessie
    Lessie

    Journalist and Harry Potter nerd creating digital content since 2009

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    5 Comentarios

    1. junio 25, 2020 / 2:19 pm

      Muchas gracias por tu escrito, me es tremendamente inspirador justo en una etapa de mi vida que por fin decidí tirarme a la piscina y darle con todo a los fashion studies. Mis respetos por tu valentía y todo lo que has logrado por seguir tu sueño !!

    2. Julie Pirraglia
      junio 26, 2020 / 12:36 pm

      Me encantó este post y me sirvió mucho porque justamente estoy pasando por lo mismo. Me alegra ver que no soy la única y que nunca es tarde para hacer lo que a uno le gusta <3

    3. Caro
      junio 30, 2020 / 7:57 pm

      Gracias lessie en un texto con tantas palabras, me quedé boquiabierta , pero me sirvió un montón. Me está pasando eso de replantearme nuevamente todo, me gusta justamente lo que haces, pero mí carrera es lenta y muchas situaciones me llevan al límite.
      Estudio ingeniería industrial y anteriormente estudie ingeniería química y por razones de que estaba en otra provincia y sentimientos de fustracion me cambié y ahora me pasa lo mismo, con esta carrera no encuentro mucho conexión.

    4. Mora Rodríguez
      junio 30, 2020 / 8:15 pm

      Necesitaba leer esto. Por un lado, me encanta como escribís y todo lo que haces en redes, me pareces una piba que siempre va para adelante con lo que le gusta y leerte me ayudo mucho a entender como formaste todo lo que sos. Por otro lado, gracias. Estoy en un momento raro y las redes son difíciles, esto me recordó que hago lo que hago porque me gusta y me hace feliz. Hay que seguir porque los resultados no vienen solos. De nuevo GRACIAS <3

    5. I
      julio 16, 2020 / 7:06 pm

      Como psicóloga me gustó mucho tu publicación. Esto es importante de entender tanto para los adolescentes y para los jóvenes. No hay camino errado mientras se siga desde el deseo. Muy linda nota!

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