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  • El paradigma académico y la moda

    Desde hace miles de años el primer lenguaje que han utilizado los seres humanos para comunicarse ha sido la indumentaria” Dice Alison Laurie en su libro El Lenguaje de la Moda (1994) y, si bien esta afirmación es dada por sentada por la mayoría de las personas, aún existen ciertas presunciones en cuanto a cómo esta se lee en determinados grupos sociales. Principalmente que:

     estilo = dinero, 

    dinero = interés por la moda 

    y por supuesto, 

    interés por la moda = frivolidad

    En realidad, quise hablar sobre esto porque el otro día fue tendencia en Twitter un TikTok de unos pocos estudiantes de la universidad privada UADE que mostraban lo que tenían puesto para ir a cursar. Muchos se indignaron porque otrxs decidían “vestirse” para ir a clase, argumentando que, “si eso es lo que usaban para estudiar”, entonces ¿qué usaban para salir” Otra usuaria de Twitter comentaba que “En UADE están en lo importante”, haciendo referencia a que, por decidir “”vestirse””, “no se preocupaban por asuntos que SÍ son importantes” (y todo entre comillas porque todes nos vestimos, desde siempre, en todas partes del mundo y no hay otra opción; pero este vestirse tiene una connotación distinta). Como si una cosa fuera directamente excluyente de la otra. También estuvieron, por supuesto, quienes decían que éstos eran personas jóvenes que no tenían trabajo y que vivían del dinero de sus padres. Todos  preconceptos que son recurrentes cuando alguien se presenta con un interés por la moda o elige ropa por fuera de lo ”normal”. Porque justamente, como la ropa es inevitable y es un lenguaje no verbal, al ver a alguien inconscientemente estamos registrando información, asociando lo estético a determinados valores desde la personalidad, la orientación sexual, la clase social, la profesión, la edad, el clima o el humor de ese momento. 

    Personalmente pienso que en el video había pocas personas que escaparan de un regular conjunto de jeans y remera de algodón o su equivalente en ropa deportiva. Pero aquellas pocas individualidades que destacaban eran prácticamente una aberración al alumnado mundial, según la red social del pajarito.

    Entonces para conducir una suerte de investigación, pedí entre mis seguidorxs que me mandaran fotos de lo que ellxs usaban para ir a clase y tuve varios mensajes de alumnas de la misma universidad privada pidiendo que “las haga quedar bien” y que “no todas las personas que iban a esa universidad se vestían así”, como si vestirse así fuera algo negativo. Lo negativo tácito acá no era la ropa en cuestión, sino el estereotipo aparejado.

    Quiero entonces volver a citar a Laurie en el mismo libro: 

    En el vestido, como en la lengua, hay una posible gama de expresión que va desde la manifestación más excéntrica hasta la más convencional” (…) “ Como han señalado dos sociólogos británicos: Ted Polhemus y Lynn Proctor, en su libro Fashion & anti-fashion: Anthropology of clothing and adornment de 1978 – la identificación con un grupo social y la participación activa de él siempre implican al cuerpo humano y a su adorno y a su vestidor- Cuanto más significativo es un rol social para un individuo, más probable es que se vista de una manera especial para desempeñarlo. 

    Volviendo al primer punto, en el imaginario colectivo hay ciertos límites que no se pueden cruzar cuando se trata de ser estudiante, de pertenecer a determinadas carreras, universidades o cualquier lugar fuera de la esfera de la Capital Federal o de centros urbanos importantes. 

    ¿Por qué llevamos la ropa que llevamos? Para que vivir y trabajar nos resulte más cómodo y fácil, para proclamar nuestras identidades y para atraer la atención erótica. Según James Laver, esto se puede definir como el principio de utilidad, el principio jerárquico y el principio de seducción. A nivel comunicacional, las prendas que son prácticas y que tienen una función específica hablan de un mensaje claro. Por ejemplo un ambo enuncia que la persona es profesional de la salud o un par de botas de goma que probablemente esté lloviendo o vaya a llover en algún momento del día. 

    Cuando estas señales no dan como resultado lo que esperamos o lo que inferimos que tienen que dar -los estudiantes se visten de esta manera y de esta manera nada más-, aparece otro discurso que está teñido de confusión y preguntas:

    ¿Por qué se visten así? ¿Cuál es la necesidad? ¿A dónde van con esa ropa?. Y la comparación con unx en la misma situación: “Yo para ir a cursar me pongo x cosa”, haciendo una distinción orgullosa entre alguien que se preocupa más por el estudio que por la ropa o cómo se vea.

    • Fashion Theory: Hacia una historia cultural de la moda (2018)

    Es natural dentro de los ambientes académicos que exista una despreocupación y una mirada peyorativa hacia quien presta “demasiada” atención a cómo se ve y cómo se presenta. Uno de los ejemplos más claros de este escenario es la película Legalmente Rubia donde Elle Woods un personaje estereotípicamente hiper femenino que se viste de rosa, tiene lapiceras con peluche, cabello rubio, se maquilla y que invierte mucho en su apariencia– es catalogada como boba o de menor categoría intelectual que otras mujeres que eligen el camino tradicional, sobrio y modesto comúnmente asociado con un contexto universitario o profesional. 

    Los alumnos de posgrado también se consultan mutuamente acerca de cómo vestirse para la defensa de su tesis. De hecho, esta es una de las pocas ocasiones en las que se excusa la conversación sobre ropa y apariencia en el ambiente académico. “Mi ropa es una manera de expresar quién soy” dijo un profesor. “Pero no puedo hablar de eso” La ropa, entonces, es un tema tabú, un ámbito de placer prohibido. Muchos de los mismísimos profesores que desprecian y censuran los placeres del buen vestir prodigan tiempo y dinero a la cocina, los autos, la tecnología, los viajes y los vinos. Pero la ropa no.

    • Fashion Theory: Hacia una historia cultural de la moda (2018)

    Recapitulando: hay dos identidades que se ponen en jaque y en discusión, la del ser estudiante y la de clase. En Twitter, principalmente, hicieron una gran distinción entre pertenecer a una universidad pública y a una privada, ser cheto o no, tener plata o no y vivir en Capital Federal o vivir en otra parte. 

    Tradicionalmente es cierto que el interés por la moda está arraigado a determinados sectores sociales desde que la moda es considerada como tal en el S.XV (clases medias y altas de poblaciones urbanas) y su capital simbólico afianza estas posiciones y estereotipos. Por supuesto que elegir qué ponerse, en cualquier contexto es un privilegio, lo que yo estoy tratando de explicar tiene que ver con el por qué de esas elecciones que se hacen cuando está la posibilidad y no cuando es lo único que hay.

    Pero los tiempos cambiaron y actualmente,  tal como me lo demostraron mis seguidorxs con las fotos de sus outfits para ir a la facultad, el interés por la ropa no es exclusivamente una cuestión de clase sino identitaria. 

    La socióloga Susana Saulquin dice que 

    “Resulta interesante pensar en el significado del relato como la manera que tiene la identidad para expresarse en el estilo. Si este último resulta la emergente de la identidad, entonces utiliza como medio de expresión el relato que cada uno construye de sí mismo. El estilo a diferencia de las modas, tiene estabilidad y permanencia. Es el modo que poseen las personas para hacer efectiva su propia imagen. Como una etiqueta que identifica, juega un rol esencial en la relación con los demás. Es un vehículo de expresión dentro del grupo que comunica y fija ciertos valores a través de la sugestibilidad emocional de las formas”

    Algunxs solamente usan la ropa de manera utilitaria, porque hay que vestirse y listo. Pero hay otro grupo que la toma como forma de escapismo, de creatividad, de identidad, de expresión y de juego. Aquellos usuarios de Twitter que entienden la indumentaria como algo lúdico y personal celebraban las distintas manifestaciones de los estudiantes, mientras que quienes la veían como algo puramente práctico y pragmático preferían establecer una otredad –por clase o por intelectualidad– y distanciarse de ese comportamiento. 

    Ambas posturas forman parte del lenguaje de la moda. El elegir vestir cierta ropa o mostrar desinterés por ella son también maneras de comunicar quién uno es, lo que representa, quién quiere ser o no quiere ser. Para algunxs, el vestirse para ir a cualquier parte, incluída la facultad, es un ritual necesario que ayuda a que el día sea más liviano, que  levanta el humor y la autoestima y le da un propósito. 

    Para otrxs, es una cosa más de todas las que hay que hacer en el día. Ambas posturas están bien. Como también es válido que convivan las dos en una misma identidad. Porque la ropa es una forma de expresión. Por lo tanto, hay tantas formas de expresarse y comunicar como personas que lo hacen. Como todo lenguaje no verbal complejo, el vestido es a veces más elocuente que la lengua materna de quienes lo llevan. Es un aspecto de la vida humana que despierta sentimientos polarizantes. Pero también es libertad de expresión y, según Laurie, uno de los privilegios –y placeres– de un mundo libre.

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    9 Comentarios

    1. noviembre 24, 2021 / 10:01 pm

      Amo un poco más la moda gracias a vos! Te admiro

    2. Mer
      noviembre 25, 2021 / 12:07 am

      Me encantó! Gracias por ponerle un poco de teoría y darle profundidad a algo que en principio solo parecía un linchamiento más de Twitter.

    3. María
      noviembre 25, 2021 / 12:45 am

      Hablando de ámbitos académicos, amo como ree seguiría leyendo sobre esto, me interesó mucho y lo transmitis tan apasionadamente que contagia! Debería motivarme así con mos textos de la facu 👀😂

    4. Hermana.ar
      noviembre 25, 2021 / 1:32 am

      Excelente de principio a fin

    5. Martin
      noviembre 25, 2021 / 2:22 am

      Unbelievable! I love reading you…

    6. Antonella
      noviembre 25, 2021 / 7:12 am

      Muy bueno!! Me hiciste pensar en cosas que tenía súper internalizadas y no cuestionaba. 👏👏

    7. Mora
      noviembre 25, 2021 / 2:00 pm

      Muy interesante de pensar y mirar la moda

    8. Lara Vera
      noviembre 25, 2021 / 3:34 pm

      Hermoso Texto ! Me quedo con la última parte… 🖤

      [… el vestido es a veces más elocuente que la lengua materna de quienes lo llevan. Es un aspecto de la vida humana que despierta sentimientos polarizantes. Pero también es libertad de expresión y, según Laurie, uno de los privilegios –y placeres– de un mundo libre.]

    9. Vic
      noviembre 25, 2021 / 7:52 pm

      Impecable.

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